Los cinco municipios están estudiando las patologías de sus baluartes y enviarán los informes a la Junta.
La unión hace la fuerza. O lo que es lo mismo: cinco cuentan más que uno. A esta premisa se agarran los ayuntamientos de Cáceres, Plasencia, Coria, Trujillo y Alcántara para tratar de alcanzar un mismo objetivo: obtener dinero con el que restaurar sus murallas.
Los técnicos en materia de Urbanismo y Patrimonio de los cinco gobiernos locales tienen desde hace varias semanas un mismo encargo. La misión es escudriñar el baluarte, buscar grietas, humedades, restos de desplomes, tramos especialmente dañados. Y reflejar todo eso en un informe. Lo hacen a instancias de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, que entiende que hay más posibilidades de lograr fondos presentando un proyecto regional que no llevando ante el Gobierno central cinco peticiones individuales. O sea, la suma de voluntades para dar mayor cuerpo a una aspiración que no es nueva. En los cinco casos, la muralla está en el punto de mira de sus alcaldes desde hace tiempo.